
La batalla desatada en la red tras la publicación de cables diplomáticos de Estados Unidos, el Reino Unido, España... en WikiLeaks está convirtiéndose en la primera guerra cibernética de internet.
Por un lado están los servicios informáticos de Estados Unidos, el Reino Unido y Suecia (entre otros) y por otro lado, el mítico y multitudinario grupo de Internet: Anonymous, el cual, sin vínculos con el detenido: Julian Assage (autor de WikiLeaks y sus polémicas publicaciones de documentos secretos), ha decidido tomarse la justicia por su mano...
Tras la rendición de Assage, varios grupos en defensa de la libertad de expresión se manifestaron por todo el mundo, el grupo Anonymous ha decidido que atacará con sus medios a cualquier persona u organización que se interponga hacia el libre pensamiento y en este caso: el mismo Assage.
Por el momento ya han sufrido ataques informáticos DDoS: El banco y la fiscalía oficiales de Suecia (por hacer acusaciones falsas contra Assage y condenarlo por ellas y suspender su cuenta bancaria), VISA, Mastercard, Pay-Pal (estos tres últimos por retirar el capital sobre el que se sostiene WkiLEaks)... y entre personas destaca Sarah Palin (polémica política norteamericana republicana) la cual después de hacer duras críticas falacicas contra Assage, su ordenador fue literalmente hackeado (según tengo entendido).
Estados Unidos ya ha dicho que tomará medidas contra estas represalias y buscará a los responsables de dichas acciones. La cosa es bastante irónica puesto a que Anonymous no representa a ninguna persona en concreta, son millones de usuarios internautas que colaboran y se organizan entre si (como dice su nombre: anónimos).
Además de éste y mas grupos de hackers, las dos superpotencias de Rusia y Brasil se han posicionado totalmente a favor de Julian Assage criticando la actuación de EUA y occidente como antidemocrática y dictatorial.
La macrorred social de Facebook ha declarado su neutralidad sobre el conflicto confirmando que no bloqueará la cuenta de Assage ni WikiLeaks, mientras que Twitter está apoyando la causa del australiano.
Mientrastanto, la lucha en la red sigue abierta.




















