Por desgracia muchachos, y aunque sea un caso ejemplar, no podemos ni soñar con una vía de solución como la propuesta en Islandia en nuestro país. ¿Por qué? Pues porque en Islandia viven algo más de 300 mil habitantes, un poco menos de las que viven en la ciudad de Bilbao.
Con una población tan pequeña es más sencillo movilizar las soluciones que se han ejecutado. Si hiciésemos algo así en España seríamos intervenidos y muy probablemente expulsados del euro.
Islandia lo ha podido hacer porque su producto interior bruto es pequeño en comparación a casi cualquier país de la UE y su dependencia exterior es tradicionalmente inferior en proporción a la media de los países desarrollados.
Para nuestro caso pues mira, estamos anclados en un sistema democrático en el que los borregos votan a los dos mismos partidos de siempre que llevan siendo influenciados y condicionados por el capital privado desde después de la transición, y necesitamos un cambio en nuestro país al nivel de éste para cambiar algo apreciable.
Así que mientras que siga existiendo la democracia universal en España seguiremos metidos en casita y contentos porque podemos ver a la Esteban un ratejo antes de ir a dormir. Aquí nadie va a salir a guillotinar a políticos ni empresarios como hace unas décadas para reclamar sus derechos: nos hemos acomodado a la vida de la clase media y ahora todo lo que esperamos es que lo solucionen los de arriba.
Y ellos no lo van a hacer, mayormente porque ni quieren ni pueden.

















